Tras aplicar anestesia en la zona, se procede a extraer la pulpa dental inflamada o infectada dejando el conducto libre de bacterias. Posteriormente, se sella el conducto hasta el final de la raíz del diente y por último, se coloca la restauración, ya sea un poste, una corona o un puente fijo según sea el caso.
El procedimiento puede durar entre una o dos citas de una hora, dependiendo del caso del paciente.
Los tratamientos de endodoncia siempre se realizan con el uso de anestesia local, lo que permite que no se experimente dolor. Sin embargo, puede presentarse alguna molestia o sensibilidad en los días posteriores al tratamiento.
Lo primero es la consulta con el (la) Odontopediatra luego la especialista, en caso de ser necesario, deriva con la (el) Ortodoncista.
Diversos estudios determinarán la posición de los dientes y permitirán diagnosticar la situación dental del menor.
Aunque la edad podría variar de acuerdo al caso de cada paciente, a partir los 6 años en adelante es una buena edad para llevar a su hijo a una consulta de ortopedia maxilar, pero es recomendable que asista a control con Odontopediatra desde los 2 años.
La herencia es un factor puesto que un niño puede heredar una mandíbula pequeña y unos dientes grandes, lo que produce mal posición de los dientes, crecimiento anormal o asimétrico de los maxilares. También hay factores extrìnsecos como los malos hábitos (chupete, succión, dedo u otros, onicofagia, respiración bucal, etc).
El odontopediatra esta especializado de la atención de niños con edades entre 1 y 13 años, monitoreando el crecimiento de sus dientes y maxilares de forma funcional y estética. Les ayuda, desde una edad temprana, a conservar una dentadura sana y a comprender la importancia de cuidar su salud oral. Los Odontopediatras están preparados y trabajan en un ambiente que permiten el manejo conductual del niño.
Debes llevar a tu hijo a su primera visita al odontopediatra una vez que salga su primer diente de leche. En esta visita se examinarán los dientes, encías y mandíbula del niño y se orientará a los padres acerca de la dieta e higiene bucal de su hijo. Así además el niño conoce al profesional y al ambiente del consultorio.
Lo primero es una salud general del paciente, que sea compatible (evaluación médica de salud). No deben existir enfermedades generales como diabetes, enfermedades mentales, osteoporosis, ingestas de medicamentos inmunodepresores, anticoagulantes, bifosfonato, radioterapia, drogadicción, tabaquismo, etc.
Lo segundo, son las condiciones de salud local de la zona a tratar. Suficiente cantidad de hueso en el sitio de implante. Este debe ser evaluado con exámenes de imágenes de la zona a implantar. Con esto se busca evaluar la calidad y cantidad de tejido óseo, las estructuras vecinas y se determina la técnica de implantación.
Si la cantidad de tejido óseo no es suficiente, es posible regenerar hueso para conseguir un sitio de implante adecuado. En general debemos tener un cuerpo sano (libre de enfermedades generales o que estas estén controladas), y una boca sana (libre caries, enfermedades de las encías y otras infecciones), antes de insertar los implantes.
Respecto a reposo e indicaciones después de un implante, hay dos tipos de recomendaciones:
Primero cuidados generales; alimentación nutricionalmente adecuada, continuar la terapia medicamentosa indicada, reposo el primer día, evitar actividades físicas e intensas por algunos días. Segundo; cuidado locales como higiene cuidadosa, dieta blanda, no masticar elementos duros, enjuagatorios, no alterar el sitio de implantación.
En general, seguir las indicaciones del profesional.
Más del 95% de los implantes usados hoy en el mundo, desde la década de los 80, son fabricados con titanio. Este es un material un versátil y altamente compatible. Existen otro implantes con cubierta de hidroxipatita y en los últimos años se han fabricado con zirconio, pero estos últimos no superan la versatilidad de los implantes de titanio.
Son aquellos que se colocan justo después de la extracción de un diente. Este permite aprovechar la estructura ósea existente y acelerar el proceso de restauración dental.
Se refiere a la capacidad de colocar una prótesis dental provisional o definitiva sobre el implante dental justo después de su colocación. En algunos casos, en lugar de esperar varios meses para que el implante se integre completamente con el hueso. Con la carga inmediata, se puede restaurar la función masticatoria y la estética de manera más rápida. El profesional debe evaluar si es recomendable la carga inmediata en cada caso.
La regeneración ósea es un procedimiento utilizado para estimular el crecimiento de hueso adicional en áreas donde la cantidad o calidad del hueso es insuficiente para colocar el implante de dientes.
Se utilizan diferentes técnicas para este procedimiento y diversos materiales que van desde, tejido óseo del propio paciente, tejido óseo de banco, tejido, de animales y sustancias que inducen la formación de hueso.
El tratamiento consiste en controlar la inflamación y el sangrado de los mismos. De esta forma se previene que el hueso y las demás estructuras de soporte estén sanas, de lo contrario el resultado a mediano plazo es la pérdida de dientes y sangramiento.
Encías rojas, hinchadas o sensibles, mal aliento persistente, recesión de las encías, dientes flojos o que se mueven, cambios en la mordida y presencia de pus entre las encías y los dientes.
La causa principal es la acumulación de placa, que se endurece hasta convertirse en sarro y proporciona un ambiente favorable para que las bacterias proliferen, lo que provoca inflamación e infección de las encías.
Sí se puede prevenir practicando una buena higiene bucal, visitando al dentista con regularidad, evitando el consumo de tabaco y manteniendo una dieta equilibrada.
Si presenta los siguientes síntomas:
Pero lo más importante para decidir su extracción es la opinión de un Odontólogo. Incluso debe consultar periódicamente si no tiene síntomas.
En manos de nuestros profesionales expertos, con la debida preparación, es un procedimiento, en la mayoría de los casos, bastante amigable que presentara molestias controladas y moderadas.
El blanqueamiento (aclaramiento dental) puede causar sensibilidad dental. Esta puede ir de leve y temporal a aguda y prolongada, lo cual puede implicar un daño permanente a la pulpa dental (nervio), encía. Por esto, los procedimientos de blanqueamiento deben ser indicados, supervisados y controlados por un profesional competente.
El Dentista evaluará si es posible realizar el procedimiento y explicara al paciente las posibilidades de éxito (no todos los dientes aclaran), las diferencias de color que puedan producirse si es necesario un procedimiento de desensibilización y finalmente si es recomendable o no hacerlo.
Al realizarse un aclaramiento dental es importante tener en cuenta diferentes factores. Por ejemplo, que para tener resultados óptimos siempre se debe recurrir a un profesional de la odontología. Además, es importante tener en cuenta que la salud bucal debe estar en óptimas condiciones, por ello no se debe contar con caries ni enfermedades periodontales. Por último, hay que tener en cuenta que se deberán evitar alimentos que puedan manchar los dientes, al igual que el alcohol y el tabaco.